Cossete

Las olas atacan a la isla con un ímpetu voraz, pero ella parece inmune a toda clase de hostilidad. Su consuelo es simplemente ser morada de bellas avez migratorias.......

Wednesday, March 19, 2008

Cosas de la vida.

Un papel confirmó las sospechas de Marcela. Todos esos días de maluqueras, vómitos y nauseas eran los síntomas de algo que ya había predicho la abuela y que al fin y al cabo no era necesario demostrarlo con un certificado médico. Marcela cumplía su cuarta semana de embarazo y la noticia le dio una bofetada que la dejó con tembladera por varias horas en medio de espesos vómitos que ahora no se sabia si eran producto de su estado de gravidez o por el desasosiego del momento; un desasosiego que la tenía con los nervios de punta, pero que, sobre todo, le punzaba el cerebro por la incertidumbre de la respuesta de Carlos.

Realmente, enterar a Carlos de que iba a ser padre era lo que le quitaba la tranquilidad al espíritu de Marcela, pero en un relámpago de coraje se sintió resuelta a pararse firme delante su hombre y decirle sin titubear: Carlos, vamos a ser papás. Así que lo llamó con un acento de seriedad y lo citó de carácter urgente en la noche a su casa.
El momento llegó y Marcela tuvo que bajar con dos vasos de agua esa masa de nerviosismo asentada en su garganta. Cuando estuvieron frente a frente, ella se dio cuenta de que le faltaba valor para modular cualquier palabra, y no siendo capaz de hablar, su inconciencia optó por divagar y pensó en ese instante que si él negaba haber sido el artífice de la obra maestra que ella llevaba en su vientre, algo por dentro la fulminaría de súbito y la dejaría muerta en la mitad de la sala.
- ¿Qué te pasa Marce?.. estás repalida.
- Carlos, estoy embarazada.
A Carlos se le detuvo por un segundo el latir de su corazón y después sintió que éste latía con demasiada fuerza en su cabeza y le zumbaba en los oídos. Se dirigió a la ventana trastrabillando entre los muebles y lo embargó una tembladera incontrolable. Luego miró a Marcela y la sintió temerosa y con ganas de llorar; sentada en el sofá, se frotaba las manos en una especie de revuelo emocional, aguardaba con impaciencia una respuesta a lo que, en si, no era una pregunta, más bien necesitaba que Carlos le definiera su situación antes de que su sistema colapsara , pero lo que escuchó después la confundió aún más: Carlos soltó una carcajada y se tapó la boca, hasta ahí, Marcela se encontraba en una dicotomía indescifrable, pero cuando él la abrazó y le asestó un beso más tierno que apasionado en la boca, ella vislumbro, talvez con su sexto sentido de mujer, un destino maravilloso y la cara de un bebé feliz.
- Marcelita, no tengás miedo mi vida que no vas a estar sola. Yo voy a estar ahí para darte besitos en la barriga y decirte todos los días al oído que te quiero mucho. Y ya dejá de tiritar que me pones nervioso.
Marcela respiró profundo y se aferró con fuerza al torso de Carlos. Sintió que le volvía el alma al cuerpo y que ya no estaba a la deriva, que las cosas de allí en adelante iban a estar bien y nada malo le pasaría estando a la vera de su amado. Dio gracias al cielo por estar en embarazo y se fundió en un largo beso en los labios de Carlos.

Ocho meses, tres semanas, un día y cinco horas tardó en fraguar y tomar forma la nueva criatura que, con dolor pero con mucho de fervor, pariría Marcela en la alborada de un día que se veía promisorio a través de las ventanas del hospital. A eso de las 6:10 a.m, en conmemoración del verdadero amor, fue presentado al universo, con un gemido de fatiga expulsado de lo más profundo de las entrañas de la nueva madre, un varoncito espectacular que con su llanto irradiaba buenas energías en toda la sala de urgencias. Una criatura formidable y tan llena de vida que el simple hecho de verla era una bendición. Así lo pensó Carlos cuando lo contempló en el regazo de Marcela y descubrió, con lágrimas en las mejillas, que Dios existe. Para Carlos, ver a Marcela y a el bebe en esa postura era un sentimiento premonitorio de tiempos pasados, algo con lo que había fantaseado vaga e inconcientemente quién sabe desde cuando, pero que ahora parecía el cumplimiento del anhelo más importante en su vida. La imagen de su primer hijo era como una brisa salubre para él y una renovación exhaustiva de su espíritu que en ese instante le susurraba al oído diciendo le que finalmente había atracado al puerto de la felicidad y que a partir de ese día, era un ser humano completo. De esta manera se dio cuenta de que por su mujer y el bebé, él lucharía, viviría y moriría el resto de su vida.

Esa noche, y muchas noches después, Marcela y Carlos planearían en sus sueños como ser mejores papás. Ambos tenían una vocación de padres abnegados que la llegada del bebé y los cambios que esto supuso en sus vidas fueron aceptados como una forma para proporcionarle afecto. En resumidas cuentas, la vida nunca fue tan serena para este par como cuando comenzaron a conferirle una preeminencia sacra a su hogar. Tanto así, que muchas noches después, ambos dejarían de tener sexo para comprometerse a hacer el amor. Ellos habían encontrado la clave para no sucumbir ante la prueba del tiempo y para mantenerse a salvo de las vicisitudes de sus comportamientos. Sin pensarlo, los tres resolvieron la ecuación de la buena vida en familia y fueron felices por mucho tiempo.

8 Comments:

  • At Thursday, 20 March, 2008, Anonymous Anonymous said…

    Hola!!!

    Sabes de que tengo ganas??? De un dia encontrarme contigo y hablar largas horas. No se por que... Perdona el tiempo tan larho fuera de aqui pero luego de mi post mi made cayo en intensivo en el hospital y estuvo mal. Le dio un aneurisma y aun esta en recuperacion en casa de mi abuela. Estoy cuidandola y ya no vivo en casa de mi tia donde estan las computadoras. Casi ni paro para descansar. Entre los cuidado de mi madre y los de mi abuela y el trabajo ya no tengo tiempo para nada. -_______-

    Quiero dejarte saber que, volvere...!!! Jajajaja...See ya!!

     
  • At Friday, 21 March, 2008, Blogger Alexillopillo said…

    Que bonita historia! Me recuerda cuando nacio mi hija Sophie y el momento cuando me entere que iba a nacer, fue algo muy feliz.

    Y los de la historia son amigos? familiares, o de pronto tus mismos papas?

     
  • At Friday, 21 March, 2008, Blogger Isaja said…

    Mmm yo la verdad no me imagino en esa escena, y Dios me ayude a tener el valor para salir adelante el dia que me toque...

    Ojala tenga una historia tan feliz como la que aqui plasmas..

     
  • At Wednesday, 26 March, 2008, Blogger ALEX said…

    PUES NO QUIERO SER AGUAFIESTAS, PERO ME PARECE QUE ESTA HISTORIA ES LA ECEPCION.

     
  • At Wednesday, 26 March, 2008, Anonymous Anonymous said…

    Jajaja, pues gracias! Muy lindo eso... ^^ Ya está mejor pero aun no tengo computadora fija para mí y cuando vengo solo reviso algunas cosas pendientes como lo es mi blog. Ando pendiente de tí, eh!

    Muchos cariños,

    Dyli =P

     
  • At Wednesday, 26 March, 2008, Anonymous Anonymous said…

    Pues mi querido amigo, estas escribiendo del putas, sigue asi, en estos dias te mando uno de mis poemas que tanto te gusta.


    AirA

     
  • At Wednesday, 26 March, 2008, Blogger Larmaries said…

    ♫Es una remembranza que pasa por mi mente y recorre los rincones sinfines de tu cuerpo, y veo que estas llena de vida amada mia...♫

     
  • At Tuesday, 29 April, 2008, Blogger Gabrielle said…

    Ah que bonita historia!! Así a cualquiera le dan ganas de tener un hijito pronto... con la persona a la que uno ama para que este al lado y formar una nueva vida, escribir una nueva y maravillosa historia... que bonito leer tu blog!
    Ojala visites el mio y tal vez encuentras algo tambien bonito... pero no se, je, a mi me encanto el tuyo, se sintio algo raro y tierno de leer esta historia

     

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